Gobernanza ConSentido Público 2018. Derechos de autor

 

¿Cómo sumar capacidades relacionales a lo técnico?

 

Por: Rafael García 

El propósito del proyecto Gobernanza territorial ConSentido Público está orientado a   contribuir a la transformación de lo público a través de un nuevo relacionamiento entre los diferentes actores del territorio que permita construir acuerdos en los procesos de gestión pública para la sostenibilidad y la construcción de paz. Las procesos de la gestión pública en la que ha enfocado sus recursos son el ordenamiento territorial, la gestión de proyectos, el acceso a la información y la transparencia y el fortalecimiento institucional. De igual manera ha hecho énfasis en la importancia de conocer y fortalecer las habilidades para que el ciclo de la gestión pública pueda llevarse a cabo de una manera eficiente, con ello se hace referencia a la planeación, ejecución, seguimiento y evaluación. Esta labor se ha ido implementando bajo un enfoque de gobernanza, en la cual han participado actores que hacen parte de la administración municipal de turno, la sociedad civil y los empresarios o emprendedores de los municipios.

Para lograr el propósito se han fortalecido tanto las capacidades técnicas como las relacionales. Las primeras enfocadas en conocimientos técnicos específicos en cada proceso, por ejemplo: las variables económicas, sociales, ambientales y poblacionales que hacen parte del proceso de ordenamiento territorial; las fases de estructuración de los proyectos de inversión pública; la ley de acceso a la información pública y los mecanismos para que tanto personas como comunidades se beneficien de esta; el ciclo de gestión pública aplicado en cada proceso y los aspectos de la rendición de cuentas que pueden ser aplicados en cada una de ellas.

Las segundas orientadas en los aspectos relacionales, enfocando los esfuerzos en el desarrollo de tres de ellas: empatía, pensamiento crítico y pensamiento en perspectiva ética. El reto para lograr el propósito ha sido superar el primer impulso de ver por separado cada una de las capacidades y pensar que en los espacios de formación deberían trabajarse primero unas y luego las otras, privilegiando las técnicas por encima de las relacionales.

La salida a este dilema y el aprendizaje derivado de este hecho ha dependido de varios aspectos. Por un lado, ha sido valioso incluir desde el momento de la planeación de los espacios de formación, (diplomado, formación activa y asistencia técnica) a las personas expertas y responsables de los procesos de gestión pública y a los expertos en las capacidades relacionales. Esto ha permitido construir procesos de formación en los cuales los objetivos incluyeron desde el principio ambas capacidades, privilegiando una formación que no solo tuviera en cuenta el logro de los resultados sino también el fortalecimiento de las capacidades relacionales de una manera transversal. Por ejemplo, en el proceso de formación relacionado con el ordenamiento territorial en las plataformas multinivel y multi-actor, las actividades relacionadas con la identificación de las tensiones mas importantes de un territorio fue un momento propicio para utilizar una metodología de diálogo que permitió que se evidenciaran en la acción las tres capacidades relacionales. También fue un momento para trabajar la capacidad de pensamiento crítico en la planeación con algunos de los componentes de dicha capacidad, tales como: identificación de información relevante para comprender la situación que se enfrenta; realización de preguntas que facilitan mejores comprensiones de los problemas abordados y de las soluciones; o identificación de problemas formulados en términos resolubles. De igual manera fue un momento idóneo para trabajar con la capacidad relacional del pensamiento en perspectiva ética, haciendo énfasis en el fortalecimiento de algunos de sus componentes tales como: consciencia del efecto multi-sistémico de las acciones propias; o favorecer el bienestar social y ambiental de manera sostenible.

Tercera Plataforma Multinivel en Nariño

El segundo aspecto que sirvió para resolver el dilema resultó ser la apertura de cada uno de los integrantes del equipo, que implicó la capacidad relacional de la empatía, para integrar los distintos saberes en un hacer que facilitara el cumplimiento de los logros planteados. Este último aspecto ha supuesto para algunos integrantes del equipo un reto que los ha llevado a transformar su forma de concebir el cambio, el aprendizaje, el trabajo en equipo y el lugar de las capacidades relacionales en la gestión pública. Dicho de otro modo, un modelo de gobernanza consentido público que involucra las capacidades técnicas y las relacionales implica una transformación interior en las personas que lideran los procesos de facilitación.

Equipo de Gobernanza Territorial en entrenamiento sobre Capacidades Relacionales 

Desde el inicio del proyecto fue un reto la visibilización de los avances de las personas en el campo de las capacidades relacionales que se han descrito anteriormente, especialmente porque el propósito mismo del proyecto menciona una transformación de las relaciones entre los actores que habitan el territorio. Para este fin, se diseñó el índice de relacionamiento ético consentido público (IRESP) cuya finalidad es medir dicho avance.

El índice como tal, es un instrumento que busca medir las capacidades relacionales de la empatía, el pensamiento crítico y el pensamiento en perspectiva ética, articulándolas con los momentos del ciclo de la gestión pública. La relación con el ciclo se explica por un lado por la utilidad que dichas capacidades tienen en la implementación de cada paso en los procesos de gestión y porque cada momento del ciclo tiene unas características que implican variaciones en cada uno de los componentes de la capacidad. Por ejemplo, las características de la empatía que se requieren en un momento de planeación de un proyecto, en el cual uno de los aspectos claves reside en escuchar las necesidades de los múltiples actores de una comunidad, es diferente a la que se requiere al momento de hacer rendición de cuentas en el avance de dicho proyecto, en la cual, el foco está puesto en los logros y obstáculos en la implementación de un proyecto y en las consecuencias positivas y negativas que están afectando a los beneficiarios directos e indirectos. 

El índice, además de su función de medir el avance en el fortalecimiento de las capacidades relacionales de las personas que hacen parte del proyecto, también ha sido una herramienta de apoyo para el diseño, implementación y evaluación de las procesos de formación que se han realizado en los diferentes espacios destinados para tal fin. Su utilidad radica en que por medio de él se pueden identificar las capacidades relacionales, sus componentes y los indicadores de capacidad. Este hecho facilita que a la hora de planear se puedan articular las capacidades técnicas y los resultados esperados en cada proceso de gestión pública, con las capacidades relacionales y los componentes de la capacidad que pueden ser utilizados o que son pertinentes en cada uno de las actividades que hacen parte de los procesos de formación. O también, como ya sucedió por medio de la primera aplicación del índice, identificar en cada municipio los componentes de capacidad relacional que deben ser fortalecidos. 

El índice de relacionamiento ético consentido público (IRESP), es pues una de las innovaciones que aporta este proyecto para el fortalecimiento del modelo de gobernanza en nuestro país, plasmando su utilidad tanto en la medición de los avances en el fortalecimiento de las capacidades de los actores que hacen parte del proyecto, como en el apoyo pedagógico que representa a la hora de diseñar, implementar y evaluar los procesos de formación en las diferentes áreas de gestión pública que incluye este proyecto.

 

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