Gobernanza ConSentido Público 2018. Derechos de autor

 

 

 

 

 

Por: Daniel Fernando Jaramillo del Río

 

La gobernanza implica una manera de tomar decisiones sobre aspectos políticos, sociales y económicos de los grupos humanos a partir de la participación de múltiples actores y de la búsqueda de consensos entre ellos. En este marco se hace necesario que los procesos comunitarios involucrados se gestionen a partir de la participación y del diálogo efectivo, para integrar distintas formas de conocer y de ver el mundo. Sin embargo, estos procesos de participación y diálogo se pueden ver limitados cuando se consideran exclusivamente formas de hacerderivadas del conocimiento académico, en las que el único saber valido es el que  proviene de aspectos técnicos que se distancian de los saberes populares.

Materializar la gobernanza como valor democrático implica entender que las decisiones de gobierno no pasan únicamente por cuestiones propias del conocimiento formal y que van más allá de los aspectos normativos y procedimentales manifestados a través de las llamadas capacidades técnicas o duras. Sin desconocer la importancia de estas capacidades técnicas, que se pueden entender en el contexto de la gestión pública como aquellos conocimientos formales que permiten el desempeño de distintos actores políticos, resulta esencial considerar que no son suficientes para lograr los fines de la gobernanza. Para ello resulta esencial combinar estas capacidades con una sensibilidad humana que posibilita el reconocimiento de la diferencia y la generación de vínculos de colaboración, a partir de los cuales se busca el bienestar colectivo. Esta sensibilidad se traduce en lo que se conoce como capacidades relacionales o blandas.

Para comprender los tipos de capacidades nombradas vale la pena considerar a manera de ejemplo a un hipotético alcalde de alguno de los 1.122 municipios de Colombia. Es un gobernante que conoce a cabalidad las normas y procedimientos establecidos para realizar la planeación de su territorio y que cuenta con todas las capacidades técnicas para llevar a buen término un complejo proyecto de mejoramiento de las vías de su municipio. Sin embargo, se trata de un alcalde intransigente, con poca capacidad para escuchar a sus interlocutores, con marcadas limitaciones para comunicar sus ideas y con tendencia a involucrarse en conflictos que no gestiona efectivamente y cuyo resultado es la enemistad con quienes requiere trabajar. A pesar de las altas capacidades técnicas de este alcalde, sus pobres capacidades relacionales representan un importante riesgo para su gestión, el cual podría implicar: 1) que el proyecto de vías que ha iniciado no responda a las necesidades manifestadas por la comunidad, 2) que su equipo de trabajo no comprenda su idea y no la logre materializar, y 3) que las rencillas que ha sembrado en su equipo y en distintas instancias del municipio se le conviertan en una interferencia para su gestión.  

Entendiendo la importancia esencial de las capacidades relacionales en la gobernanza y la poca atención que reciben en escenarios de gestión pública y de intercambio político, el proyecto Gobernanza Territorial ConSentido Publico[1]ha desarrollado el Índice de Relacionamiento Ético ConSentido Público (IRESP). Este instrumento es una tecnología para la medición de tres capacidades interpersonales que resultan fundamentales para construir ambientes sociales de diálogo, colaboración y participación. Estas tres capacidades son la empatía, el pensamiento crítico y el pensamiento en perspectiva ética.  

Para evaluar el nivel de desarrollo de las tres capacidades se entiende que la empatía es la capacidad de ver el mundo a través de los ojos de otros, comprendiendo sus creencias, valores, motivaciones y necesidades para actuar en consonancia.Desde esta comprensión el IRESP evalúa la empatía desde 5 componentes entre los que se destacan la conciencia emocional, la comunicación asertiva y la identificación de necesidades colectivas.

De la misma forma se entiende que el pensamiento crítico es la capacidad de analizar y reflexionar colectivamente sobre cuestiones sociales para tomar decisiones acertadas que consideren los posibles efectos positivos y negativos.El IRESP considera 6 componentes para evaluar esta capacidad entre los cuales se destacan la capacidad de realizar preguntas que faciliten mejores comprensiones de los problemas, la búsqueda creativa de soluciones y la  auto-observación de emociones, valores y procesos de pensamiento.

Finalmente se entiende que el pensamiento en perspectiva ética es la capacidad de identificar y comprender el impacto de las propias acciones en los múltiples niveles del mundo social y de la naturaleza, con el fin de tomar elecciones conscientes y sostenibles sobre temas vitales para la comunidad y el medio ambiente.Esta capacidad se evalúa a partir de 6 componentes entre los que se destacan la conciencia del efecto multi-sistémico de las acciones propias, la transparencia frente a asuntos públicos y la capacidad para construir visiones compartidas. 

El valor del IRESP es que logra vincular estas tres capacidades y sus distintos componentes con cuestiones propias de la gestión pública pensada en clave de gobernanza. De esta forma, evalúa las capacidades relacionales en función de la planeación del desarrollo integral, del seguimiento y evaluación de procesos y de la rendición de cuentas.

 El desarrollo de esta herramienta se dio desde una juiciosa revisión teórica cuyo resultado fue el diseño de una metodología que se puede aplicar con grupos de entre 20 y 30 personas en una sesión de aproximadamente 3 horas. Este proceso se realizó en dos ocasiones durante el año 2017 con grupos seleccionados de los municipios de El Calvario, El Castillo, El Dorado, Mesetas y Lejanías en el departamento del Meta; y de los municipios de Sandoná, Consacá, Linares y Ancuya en el departamento de Nariño. Estas evaluaciones dieron como resultado la identificación de necesidades específicas para el fortalecimiento de capacidades relacionales para la gobernanza en los grupos sociales evaluados, lo cual marca una hoja de ruta para su fortalecimiento.

Como se puede apreciar el IRESP es una herramienta con un alto potencial para promover procesos de gobernanza territorial. Se espera que mediante su futura utilización distintas comunidades y equipos de gobierno del país puedan identificar sus fortalezas y potenciales en torno a los estilos de relación que construyen en función de la gobernanza. De esta forma Gobernanza Territorial ConSentido Público y todos los actores que participan desde los departamentos del Meta y Nariño contribuyen a construir una Colombia más incluyente y en paz, mediante el fortalecimiento de modelos de liderazgo caracterizados por la escucha y por la cercanía a las necesidades reales de las poblaciones.

 

[1]Ejecutado con la financiación de  la Unión Europea por distintos socios entre los que se destacan la Federación Colombiana de Municipios (FCM) y el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

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Por: Rafael García 

El propósito del proyecto Gobernanza territorial ConSentido Público está orientado a   contribuir a la transformación de lo público a través de un nuevo relacionamiento entre los diferentes actores del territorio que permita construir acuerdos en los procesos de gestión pública para la sostenibilidad y la construcción de paz. Las procesos de la gestión pública en la que ha enfocado sus recursos son el ordenamiento territorial, la gestión de proyectos, el acceso a la información y la transparencia y el fortalecimiento institucional. De igual manera ha hecho énfasis en la importancia de conocer y fortalecer las habilidades para que el ciclo de la gestión pública pueda llevarse a cabo de una manera eficiente, con ello se hace referencia a la planeación, ejecución, seguimiento y evaluación. Esta labor se ha ido implementando bajo un enfoque de gobernanza, en la cual han participado actores que hacen parte de la administración municipal de turno, la sociedad civil y los empresarios o emprendedores de los municipios.

Para lograr el propósito se han fortalecido tanto las capacidades técnicas como las relacionales. Las primeras enfocadas en conocimientos técnicos específicos en cada proceso, por ejemplo: las variables económicas, sociales, ambientales y poblacionales que hacen parte del proceso de ordenamiento territorial; las fases de estructuración de los proyectos de inversión pública; la ley de acceso a la información pública y los mecanismos para que tanto personas como comunidades se beneficien de esta; el ciclo de gestión pública aplicado en cada proceso y los aspectos de la rendición de cuentas que pueden ser aplicados en cada una de ellas.

Las segundas orientadas en los aspectos relacionales, enfocando los esfuerzos en el desarrollo de tres de ellas: empatía, pensamiento crítico y pensamiento en perspectiva ética. El reto para lograr el propósito ha sido superar el primer impulso de ver por separado cada una de las capacidades y pensar que en los espacios de formación deberían trabajarse primero unas y luego las otras, privilegiando las técnicas por encima de las relacionales.

La salida a este dilema y el aprendizaje derivado de este hecho ha dependido de varios aspectos. Por un lado, ha sido valioso incluir desde el momento de la planeación de los espacios de formación, (diplomado, formación activa y asistencia técnica) a las personas expertas y responsables de los procesos de gestión pública y a los expertos en las capacidades relacionales. Esto ha permitido construir procesos de formación en los cuales los objetivos incluyeron desde el principio ambas capacidades, privilegiando una formación que no solo tuviera en cuenta el logro de los resultados sino también el fortalecimiento de las capacidades relacionales de una manera transversal. Por ejemplo, en el proceso de formación relacionado con el ordenamiento territorial en las plataformas multinivel y multi-actor, las actividades relacionadas con la identificación de las tensiones mas importantes de un territorio fue un momento propicio para utilizar una metodología de diálogo que permitió que se evidenciaran en la acción las tres capacidades relacionales. También fue un momento para trabajar la capacidad de pensamiento crítico en la planeación con algunos de los componentes de dicha capacidad, tales como: identificación de información relevante para comprender la situación que se enfrenta; realización de preguntas que facilitan mejores comprensiones de los problemas abordados y de las soluciones; o identificación de problemas formulados en términos resolubles. De igual manera fue un momento idóneo para trabajar con la capacidad relacional del pensamiento en perspectiva ética, haciendo énfasis en el fortalecimiento de algunos de sus componentes tales como: consciencia del efecto multi-sistémico de las acciones propias; o favorecer el bienestar social y ambiental de manera sostenible.

Tercera Plataforma Multinivel en Nariño

El segundo aspecto que sirvió para resolver el dilema resultó ser la apertura de cada uno de los integrantes del equipo, que implicó la capacidad relacional de la empatía, para integrar los distintos saberes en un hacer que facilitara el cumplimiento de los logros planteados. Este último aspecto ha supuesto para algunos integrantes del equipo un reto que los ha llevado a transformar su forma de concebir el cambio, el aprendizaje, el trabajo en equipo y el lugar de las capacidades relacionales en la gestión pública. Dicho de otro modo, un modelo de gobernanza consentido público que involucra las capacidades técnicas y las relacionales implica una transformación interior en las personas que lideran los procesos de facilitación.

Equipo de Gobernanza Territorial en entrenamiento sobre Capacidades Relacionales 

Desde el inicio del proyecto fue un reto la visibilización de los avances de las personas en el campo de las capacidades relacionales que se han descrito anteriormente, especialmente porque el propósito mismo del proyecto menciona una transformación de las relaciones entre los actores que habitan el territorio. Para este fin, se diseñó el índice de relacionamiento ético consentido público (IRESP) cuya finalidad es medir dicho avance.

El índice como tal, es un instrumento que busca medir las capacidades relacionales de la empatía, el pensamiento crítico y el pensamiento en perspectiva ética, articulándolas con los momentos del ciclo de la gestión pública. La relación con el ciclo se explica por un lado por la utilidad que dichas capacidades tienen en la implementación de cada paso en los procesos de gestión y porque cada momento del ciclo tiene unas características que implican variaciones en cada uno de los componentes de la capacidad. Por ejemplo, las características de la empatía que se requieren en un momento de planeación de un proyecto, en el cual uno de los aspectos claves reside en escuchar las necesidades de los múltiples actores de una comunidad, es diferente a la que se requiere al momento de hacer rendición de cuentas en el avance de dicho proyecto, en la cual, el foco está puesto en los logros y obstáculos en la implementación de un proyecto y en las consecuencias positivas y negativas que están afectando a los beneficiarios directos e indirectos. 

El índice, además de su función de medir el avance en el fortalecimiento de las capacidades relacionales de las personas que hacen parte del proyecto, también ha sido una herramienta de apoyo para el diseño, implementación y evaluación de las procesos de formación que se han realizado en los diferentes espacios destinados para tal fin. Su utilidad radica en que por medio de él se pueden identificar las capacidades relacionales, sus componentes y los indicadores de capacidad. Este hecho facilita que a la hora de planear se puedan articular las capacidades técnicas y los resultados esperados en cada proceso de gestión pública, con las capacidades relacionales y los componentes de la capacidad que pueden ser utilizados o que son pertinentes en cada uno de las actividades que hacen parte de los procesos de formación. O también, como ya sucedió por medio de la primera aplicación del índice, identificar en cada municipio los componentes de capacidad relacional que deben ser fortalecidos. 

El índice de relacionamiento ético consentido público (IRESP), es pues una de las innovaciones que aporta este proyecto para el fortalecimiento del modelo de gobernanza en nuestro país, plasmando su utilidad tanto en la medición de los avances en el fortalecimiento de las capacidades de los actores que hacen parte del proyecto, como en el apoyo pedagógico que representa a la hora de diseñar, implementar y evaluar los procesos de formación en las diferentes áreas de gestión pública que incluye este proyecto.

 

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Como el cumplimiento de uno de los hitos de Gobernanza Territorial ConSentido Público, iniciativa financiada por La Delegación de la Unión Europea en Colombia, en el que participan el  Fondo de Población de las Naciones Unidas -UNFPA-, La Federación Colombiana de Municipios y  la Fundación Suyusama y CORDEPAZ, como socios Regionales en los departamentos de Nariño y Meta, el 25 y 26 de octubre se realizó un trabajo de intercambio de conocimiento y capacitación, en Rionegro Antioquia, en el que la Asociación del Altiplano del Oriente Antioqueño (Masora) y miembros del equipo nacional de Gobernanza ConSentido, acompañaron el proceso de formalización de la Asociación de Municipios del Sur Occidente de Nariño, conformada por los municipios de Sandoná, Linares, Ancuya y Consacá.

Durante el espacio, Fabio Ríos, director de Masora y diferentes miembros de la Asociación, tuvieron la oportunidad de relatar a los Alcaldes y Secretarios de Planeación del Sur de Nariño, su experiencia como una de las Asociaciones de Municipios más fuertes del País. Para Bayron Zambrano, alcalde de Sandoná, este espacio de capacitación e intercambio de experiencias, fue útil para la conformación de la Asociación “nos vamos con muchas claridades, entendiendo que como región somos más fuertes y podemos potencializar acciones en beneficio de nuestro territorio.”

A través del trabajo colaborativo, guiado por el experto territorial, Hugo Silvera, Autoridades Locales y miembros del Equipo Nacional de Gobernanza ConSentido, debatieron las funciones, misión y visión de la Asociación, con miras a establecer en sus estatutos condiciones amplias, coherentes y acordes con las necesidades de los municipios y la Región. Según Hugo Silvera, la asociatividad es fundamental para la descentralización y la gobernanza, “este es un ejercicio muy interesante, los alcaldes que se atreven a generar este tipo de asociatividades son pioneros que pueden generar verdaderos cambios para sus territorios." Por su parte, Andrea Verú, Directora del proyecto Municipios Visibles para La Paz, iniciativa financiada por la Unión Europea en Colombia, en asocio con la Federación Colombiana de Municipios, quién durante el espacio socializó con los Alcaldes  objetivos, metas y alcance de Municipios Visibles, también reconoció la promoción de la asociatividad regional como un panorama  positivo para los territorios: "este espacio con los alcaldes y secretarios de planeación de Nariño ha sido una experiencia significativa para todos los asistentes, la fuerza de la asociatividad y las oportunidades que ésta representa para la región, sumado a la voluntad política y al compromiso de las Autoridades Locales en la construcción de un nuevo esquema asociativo, una Región de planeación y gestión, es muy esperanzador en el largo camino de la construcción de paz, la gobernanza territorial y el desarrollo humano."

Con la promoción de este espacio, Gobernanza Territorial cumple con uno de los indicadores propuesto: “alcanzar al porcentaje de municipios que pertenecen a Esquemas asociativos previstos en la ley Orgánica de Ordenamiento Territorial.” Para Luis David Garnica, Jefe de la Dirección de Gestión Técnica de Fedemunicipios, el resultado de la jornada fue positivo, “nos alegra ver el cómo Gobernanza Territorial va cumpliendo hitos que se planteó desde el principio. Esperamos que el trabajo como Región, empodere a los municipios, y cuenten con mayores herramientas hacia la autonomía y descentralización”

Segundo día de la jornada en las instalaciones de MASORA 

El viernes 26 de octubre, Rafael Grasa, experto en manejo de conflictos y construcción de paz, cerró el espacio de capacitación con su presentación “Infraestructuras de paz y gobernanza, propuesta, procedimiento, cronograma y debate” ponencia con la que invitó a las Autoridades Locales a participar en este tipo de infraestructuras, pensadas como espacios inclusivos, flexibles, dinámicos, adaptables con enfoque cooperativo. Grasa asegura que la construcción de paz es un ejercicio permanente, de ahí la necesidad de las infraestructuras para la paz. “Para construir paz, convivencia y desarrollo en los  territorios,  no basta con buena voluntad o negociación entre actores para gobernar y resolver problemas, no basta con legalidad, autoridad, programa y recursos, se necesitan espacios permanentes, dotados de legitimidad, autoridad y recursos.”

Finalmente, los municipios del Sur de Nariño, esperan realizar el lanzamiento de la  Asociación, en un evento que convoque  a diferentes actores de la región y así como entidades del Gobierno Nacional y Cooperación Internacional. 

 

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Foto: Érika Pareja 

Por: María Antonia López 

Marino Guerrero sintió el llamado de su tierra y después de 45 años de vivir en Candelaria, en el Valle del Cauca, regresó a Sandoná, el municipio del que se fue muy joven a trabajar a un ingenio de caña de azúcar.

En el Valle de Cauca conoció a su compañera de vida, Francia Candelo, llevan 30 años juntos  y tienen tres hijos. Cuando regresó con su familia en el año 2006 a la vereda Plan Ingenio, a 5 kilómetros de la cabecera municipal, de inmediato supo que quería cultivar la tierra y mejorar sus condiciones para que todo lo que allí se diera fuera orgánico. Después de 9 años de empeño y acompañamiento por parte de la Fundación Suyusama, hoy comercializa café, plátanos, hortalizas, lechugas, frutas y tomates libres de sustancias químicas.

Al regresar también se encontró con una problemática que lo motivó a trabajar por la comunidad, vio adolescentes consumiendo alcohol, y a pesar de recibir amenazas que lo instigaban a dejar su trabajo como líder social, él continuo su camino y con el apoyo incondicional de Francia, abrió una academia de danza para niños y adolescentes, con el fin de proporcionar a su comunidad espacios sanos de recreación, además en el 2008 como presidente de la Junta comunal, lideró un censo en el que se pudo determinar que las 10 veredas del corregimiento El Ingenio, contaban con 2500 habitantes.

Desde el 2014, de manera voluntaria toma los datos sobre la temperatura del ambiente, cuatro veces al día, después saca un promedio y  comparte sus anotaciones a la organización Semillas de Agua, quien sistematiza los datos y a su vez los envía a la Universidad de Londres, en donde hacen unos estudios sobre cambio climático que van directamente a la Nasa, con el fin de hacer sus proyecciones sobre cambio climático al año 2041.  Este ejercicio diario está instalado en la rutina de la familia Guerrero Candelo, si don Marino sale a atender algún taller o capacitación, su esposa Francia se encarga de tomar los datos, pero en cuatro años nunca han dejado de medir la temperatura del ambiente. Marino y otra compañera de Consacá, Silvia Gómez, son los dos únicos nariñenses encargados de esta tarea en el departamento, la Fundación Semillas de Agua, también tiene líderes voluntarios en el Cauca, Putumayo, Caquetá y Huila.

Estudios Realizados- Datos Metereológicos 

El cambio climático es uno de los temas que más le apasionan, “debemos aprender a adaptarnos al cambio climático, tengo varias estrategias que han funcionado en mi tierra y varios compañeros de la vereda las están replicando.” Dichas estrategias se centran en sembrar guayacanes, unos árboles fuertes como barreras contra el viento, además de usar como cercas barreras vivas y dejar las malezas en las plantaciones de café, “sabemos que las plantas compiten únicamente por luz, así que las podamos para que no tapen los árboles de café y ayudan a mantener la humedad, la porosidad y en época de lluvia protege de erosiones”

Marino participa en diferentes escenarios del proyecto Gobernanza Territorial ConSentido Público, iniciativa financiada por La Delegación de la Unión Europea en Colombia, en el que participan el  Fondo de Población de las Naciones Unidas -UNFPA-, La Federación Colombiana de Municipios y  la Fundación Suyusama y CORDEPAZ, como socios Regionales en los departamentos de Nariño y Meta. Durante casi un año, ha asistido sin falta a las Plataformas Multiactor, espacio donde autoridades locales y sociedad civil trabajan juntos en la revisión y ajuste de sus Esquemas de Ordenamiento Terrritorial, además es un estudiante sobresaliente en el Diplomado Gobernanza Territorial y Construcción de Paz, del que afirma aprender todos los días, “no sabía muchas cosas de lo que hemos visto, el diplomado me ha servido para asumir las cosas de una manera diferente, he aprendido que debo ponerme  en los zapatos del otro, a no ser tan acelerado, Gobernanza Territorial y la Fundación Suyusama me han permitido seguir aprendiendo a los 72 años.”  

 

Durante la III plataforma Multinivel en Nariño, donde se graduó como Experto Local en Planeación y Desarrollo

Se despide con una preocupación, afirma que se debe encontrar la manera que los jóvenes campesinos se sientan orgullosos del lugar donde pertenecen, “en el  campo estamos quedando solo los viejos, porque no es rentable para los jóvenes, debemos garantizarles una vida digna, ser campesino es un orgullo, es como cualquier profesión.”

 

 

 

 

 

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